Ataques de pánico

¿Sabes que es un ataque de pánico?

Por desgracia cada día más gente, sobre todo jóvenes, han experimentado un ataque de pánico.

«Estaba tranquila con mis amigas, cenando. El ambiente era amigable y divertido. Teníamos billetes para el ‘microteatro’. En la cena comencé a sentir una presión en el pecho y un poco de mareo. No le di importancia y continué. Llegamos al teatro,  yo no conocía este formato de teatro y menos del tamaño de las salas. Comenzamos a entrar a un cuarto muy pequeño. Había unas banquetas y los demás estaban de pie. Por suerte nos pudimos sentar. Enfrente de mi había una cama, una pequeña mesa y una chica. Derrepente entra un chico. Empeceé a tener mucho calor, pensé que era por la pequeña sala y la calefacción. Tuve que comenzar a respirar profundo. La presión en el pecho aumentaba, la respiración era más debil. Me sentía con la tensión baja, sabía que estaba pálida. No quería hacer un espectaculo mientras que actuaban, por lo que me aguanté.

La respiración me ayudo. Salí apresurada, me daba vergüenza contar lo que me sucedía.Me pude tranquilizar. Esperábamos a otra sesión, la verdad que no me apetecía mucho volver a entrar a esas salas pequeñas con el actor casi encima de ti. Pero no hice caso a mis necesidad y entré. Otra actuación, mismas sensaciones. En esta aumentaron ya que había música de fondo y él actor hacía mímica. La música se conectó con los sentimientos. Y comenzó de nuevo el calor….al final la respiración fue mi aliada.  Al salir del teatro me preguntó una amiga, te encuentras bien, tienes mala cara. Yo fingiendo que todo estaba bien, le contesté que estaba perfecta.»

Así es como empieza un ataque de pánico.

Te va dando señales. Esto me sucedió a mí. No se compartir contigo porque me sucedió. Apareció en un momento en el que yo estaba tranquila y disfrutaba con mis amigas. No me sentía nerviosa, ni angustiada. Pero así son, aparecen en momentos cuando uno menos lo espera.

Yo llevo años haciendo terapia personal, supervisando y conociendome más a mi misma. Sabía que tenía que hacer para tranquilizarme y que las sensaciones no aumentaran. ¿Qué podría haber pasado si no supiera que hacer?

Los latidos del corazón hubieran comenzado a aumentar, sentiría una taquicardia dentro de mi. La sensación de desmayo hubiera aumentado. La respiración se acortaría y sería difícil respirar con profundida. Comenzaría a ‘sudar frío’ y podría haberme desmayado.  Esto le ha sucedido a muchos chicos. Muchos chicos que han venido conmigo a terapia, como África.

¿A ti te ha sucedido?  ¿Te da miedo?

Es normal, todos experimentamos esas sensaciones cuando un ataque esta apareciendo.

¿Cómo controlarlos? Hay muchas maneras de controlarlos. (Aquí encontrarás más información.) A veces saber como controlarlos no es suficiente si no se trabajan otras emociones.  Si te suceden muy seguido te recomiendo que pidas ayuda. Un proceso terapéutico te ayudará y apoyará a lidiar con ellos, a conocerlos a fondo y a poder controlarlos.

Tú puedes cambiar tu vida y comenzar a ser el capitán del barco.

 

 

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