Hadas, monstruos, batallas…el juego terapéutico y sus beneficios

Escribir es algo que disfruto hacer. Hace mucho que no lo hacía para compartirlo en el blog. He escrito y borrado varias veces, hay una idea que quiero compartir pero no se como plasmarla. Es algo tan profundo que me cuesta trabajo ponerle palabras para que se comprenda desde la esencia, desde la energía y la emoción. Esto tiene relación con el juego terapéutico dentro de la sala de juego.

Niños y jóvenes pasan por Essentia Integral una vez a la semana (casi todos), aquí se permiten ser ellos mismos sin miedo. Es un lugar seguro donde no hay amenazas del exterior. Aquí apareció por primera vez, en verano, la hada “Lilysparkle”. Ella surge gracias a una pequeña puerta de hadas y, sólo se muestra cuando un niño realmente cree en ella.

María* de 6 años era una de esas niñas que sí creía. Lilysparkle le ayudó a conocerse más a sí misma. María compartía con la hada situaciones que no podía contar a los demás, confiaba en ella y sabía que esta no le iba a contar a nadie sus secretos. Sentía que Lilysparkle le estaba ayudando. De vez en cuando se hacían regalos (dibujos o manualidades hechos por ellas). La fantasía e imaginación en los niños es muy importante, sobretodo si puede ayudarles a salir adelante con un apoyo terapéutico. Era conmovedor ver la ilusión de María por ver si Lilysparkle le había dejado algún mensaje en su puerta.

En varias ocasiones he escuchado a profesionales en colegios estar preocupados porque un niño tiene su propio lenguaje o porque tiene un corazón imaginario o utiliza demasiado la imaginación, “vive en su mundo”. Siendo profesionales del área infantil me asombra que tengan estas preocupaciones. Ya que en el desarrollo normal de los niños la fantasía es algo importante para ellos. Les ayuda a crear y a desarrollar la creatividad, a jugar con sus amigos, por lo que desarrollan mejores relaciones sociales y muchas veces los apoya a lidiar con problemáticas emocionales. No es un niño con personalidades múltiples, ni tiene esquizofrenia o paranoia, simplemente utiliza la fantasía para sobrevivir a su entorno, a sus miedos y emociones.

“La fantasía también puede dar miedo, impulsa a expresar la rabia y a lidiar con el estrés.”

Con Lilysparkle iniciamos la fantasía, el creer en algo, el apoyo a mejorar y encontrar soluciones a sus problemas. Para los niños la fantasía también puede dar miedo, impulsa a expresar la rabia y a lidiar con el estrés. Pedro* de 8 años acude a “Hal Jordan” para defenderse de los niños que le molestan. Es la manera en la que se siente capaz de expresar su rabia. Si la expresa como Pedro es demasiado amenazante y siente un descontrol emocional tan alto que le da miedo no poder parar. Aquí en la sala de juego (o consulta) él logra meterse en el mundo de sus monstruos y me permite entrar con él. Es un mundo al que no todos pueden llegar. Me siento honrada y alegre de que tenga la confianza suficiente en mi para invitarme a viajar con él. Es una responsabilidad muy grande la que tengo.

Expresar y compartir a sus monstruos le permite ir creando consciencia de sus fortalezas y habilidades, provocando en él un cambio. Este ayudará a que llegue un día en el que no necesite de estos monstruos para afrontar y lidiar con las dificultades de su entorno.

Todos tenemos un mundo interno lleno de monstruos, sólo que no lo queremos conocer por el miedo que da. Si logramos entrar y conocer lo que hay allí lograremos afrontarlos con mayor facilidad cuando estos quieran salir.

monstruo

La caja de arena es un espacio único para los niños. En ella han pasado tantas historias, tantos sentimientos, que es difícil de contar. Algo que se repite mucho son las batallas entre soldados. Ayer, León* dedicó toda la hora a esto. Preparó el campo de batalla, hizo cuevas, túneles, repartió los soldados y estábamos listos para luchar. “¡Pum, bom, pam!, ¡eh, eso no vale!, ¡ya te maté a dos!”, son frases que aparecían constantemente. La arena volaba por los aires, la fortaleza interior de León aumentaba con cada soldado que me mataba. Su cuerpo cambiaba de postura, cada vez que ganaba crecía, se hacía más grande, se sentía más poderoso. En mi trabajo no hace falta hablar sobre los problemas que tienen los niños. Con el juego los van expresando y van ganando fortalezas, van encontrando nuevas soluciones a sus problemas, tanto dentro como fuera de la sala de juego.

Cuando el espacio es de confianza, no se siente amenazante, cuando te aceptan tal y como eres, te dejas ir, permites al otro conocerte mejor. Confías en esa persona y le enseñas hasta tus miedos más profundos, tus alegrías más constantes y tus lágrimas de dolor. Eres tu mismo sin juicios y presiones. Sin tener que ser alguien, sin deber alcanzar una meta, sin competir con el otro. Simplemente eres tu, tu esencia. Afianzas tus raíces y encuentras la libertad de ser tu. Esto es lo que viven los niños al entrar a la sala de juego.

“Con el juego los van expresando y van ganando fortalezas, van encontrando nuevas soluciones a sus problemas, tanto dentro como fuera de la sala de juego.”

El trabajo realizado con los niños descritos anteriormente ha sido muy profundo y ha llevado tiempo. Esto no suele suceder hasta que el niño no siente la confianza plena en el terapeuta. Ha cargado años con sus miedos, con sus agresiones, con su rabia hacia el otro, con situaciones complicadas dentro de la familia, por lo que le tenemos que dar el tiempo necesario para ir desbloqueando todo eso, no es de un día para otro, no le presionamos por cambiar. A estos les apoyo y acompaño siempre con una base muy grande de amor, para que ellos solitos se sientan capaces de cambiar lo que no les gusta y se sientan mejor.

Actualmente la sociedad nos presiona por tener que ser productivos, nos encasilla en problemáticos, no nos ve como humanos sino como un producto. Alguien que no siente y que tiene que hacer. Encasillan a los niños en el “problemático”, en el “bueno”, el “tranquilo”, el “desastre”, la “alegre”, la “mandona”, nombres para los niños hay muchos, incluso tienen diagnósticos psiquiátricos sin haber recibido uno. “Es hiperactivo”, esta “depresivo”, que “paranoico”. Es triste que hablemos así de nuestros niños, de esas personitas fieles, sinceras, y con un mundo lleno de maravillas.

Paremos un momento, reflexionemos y comencemos a renovar nuestro mundo con lo que conocemos del mundo de los niños. Aprendamos de ellos a dar amor sin esperar nada a cambio, ser felices con cualquier regalo, no necesitar de grandes cosas materiales, tener la capacidad de inventar historias y crear mundos mágicos. Saber disfrutar del momento y de uno mismo.

En Essentia Integral me lleno de amor todos los días, los abrazos, los besos, los “te quiero” hacen que los miedos, la rabia, los monstruos, las batallas, las historias difíciles que vivimos en la sala de juego, duelan menos. Me siento honrada de aprender de tantos mundos tan distintos cada semana. Eso me hace más humana.

Quiero agradecer a todos los que han confiado en mi trabajo y en Essentia Integral, que sin ellos estas historias no existirían.

*Los nombres han sido modificados para la privacidad de los niños y sus familias.

 

 

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