6 maneras para educar con respeto

Durante la semana he estado pensando acerca del respeto y de la educación. Todo empezó porque últimamente que salgo a la calle la gente es poco respetuosa. Algunos les da igual si viene alguien más por la acera que no se apartan para que podamos pasar los dos, hay veces que incluso me han pegado. Salen de los portales como si nadie viniera caminando.

Justo me pasó el otro día. Iba caminando por la acera, una acera que caben tres personas a lo ancho. De frente viene una señora mayor acompañada de otra señora que le ayuda a caminar, detrás una señora con un carrito de bebé.

¿Tu qué harías si estuvieras en mi situación?

Lo que yo hice fue dejar pasar a las señoras que venían juntas y pasar por el lado derecho que me correspondía, o al menos eso me enseñaron. Voy pasando y la señora del carrito decide que va a adelantar a las señoras justo cuando ve que vengo de frente. Al verla venir, me frené, me quedé parada ya que ella tenía que pasar a la fuerza, veo que termina de pasar y camino. Le molestó que me moviera y me grita: “¿qué? ¿vas pasar encima de mi?”. Me quedé asombrada. Sorprendida. Ese comentario era algo que no esperaba. Me sorprendió sobretodo porque ella no podía pasar. Sus normas de convivencia y su respeto hacia mí fueron nulos. Esto lo hizo con su bebé en el carrito, ¿Qué le esta enseñando a su hijo?

No estoy diciendo que yo tengo la razón, ni estoy juzgando a la señora. Ese no es mi objetivo.  Lo que quiero lograr es que podamos hacer una reflexión acerca de este tema. Yo se que si veo que no puedo pasar, por más prisa que tenga, espero, por respeto al que viene, a la sociedad y a la convivencia con el otro.

Siento que últimamente esto se ha perdido. Las confrontaciones con los demás han aumentado, por lo menos en las calles por las que circulo.

¿Qué ha pasado con la consideración que tenemos hacia el otro?

Hay veces que hay un grupo de gente fuera del bar bebiendo algo y charlando. Se encuentran a la mitad de la acera y en lugar de intentar ocupar poco espacio o de moverse cuando alguien pasa, se quedan donde están y se molestan si alguien los toca.

¿Tendrá que ver esto con el individualismo, el centrarse en uno y en olvidar a los demás? Por desgracia vivimos en una sociedad donde el otro ha perdido importancia. Siento que la “ley del más fuerte” es la que esta en juego siempre. El que grite más, al que le importe menos el otro, gana. La verdad, ya me cansé. Lo que me preocupa es que no sólo los adultos lo están haciendo, sino también los jóvenes e incluso algunos niños. ¿Qué les estamos enseñando?

¿Realmente queremos una sociedad donde no se piense en el otro? ¿Una sociedad individualista, sin normas de convivencia?

En casa es donde se educa a los niños sobre los valores, el respeto, la convivencia. Es donde los niños comprenden hasta donde llegan ellos y hasta donde llega el otro. ¿Qué pasa si no ven al otro? Vamos ciegos por la vida, no nos importa si pisamos, golpeamos o insultamos al otro. Todo sea por defendernos y sentirnos más que los demás.

Muchos padres me comentan que sus hijos los insultan, les pegan, no los respetan. Se nos olvida a los adultos que nuestros actos tienen un impacto mayor en los niños que el que creemos que tiene.

Entonces, tú tienes el poder de cambiar la situación en casa. Todo es cuestión de creer en ti y en tu hijo.

Para que haya respeto y consideración al prójimo es importante comprender que somos una sociedad y que tenemos que convivir con otras personas queramos o no. La autoestima y el manejo de emociones influye en nuestro comportamiento. Si no tenemos una base firme de nuestro valores y nuestras reglas morales, lo anterior buscará fuga en nuestras conductas pudiendo afectar a los demás.

Cuando uno se siente seguro de uno mismo, si es consciente de las cosas que puede hacer para convivir en paz, será respetuoso y hará que los demás lo respeten. Si no cree que merece el respeto de los demás, entonces me será difícil defenderme ante esas situaciones.

¿Qué puedes hacer para que tu hijo sea respetuoso?

  • Pon límites. Los límites, hoy en día, son un tema que causa mucha confusión a los padres. ¿debo ponerlos, o no? ¿tengo que ser más flexible? Los límites dan contención y estructura, no solo física sino también personal. Comprendes hasta donde puedes llegar con el otro. Donde terminas tu y empieza el otro.
  • No uses la culpa para que hagan cosas o estén contigo. La culpa o el chantaje no permiten que comprendan lo que pasa y por lo tanto dirán o harán cosas que no te gusten.
  • Se un ejemplo vivo para ellos. Los niños aprenden con el ejemplo, pon el ejemplo que quieres que ellos aprendan.
  • Escucha cariñosamente. El escuchar es algo que hacemos poco. Las prisas no nos dan permiso para poder realmente escuchar y comprender lo que el otro nos quiere decir. Si escuchas con cariño a tus hijos ellos lo sentirán y lo aprenderán.
  • Enseña a compartir. Cuando comprenden que el compartir con los demás es algo importante para poder vivir en sociedad les ayudará a poder ser más empáticos y a tener en cuenta a los demás.
  • Respétalos. No por que sean pequeños significa que pueden aguantar más o no entender lo que sucede. Al contrario, todo lo que hacen es aprender de ti y de tus acciones.

Tu tienes el poder de enseñar a tus hijos a respetar al otro y a sí mismos. Esto les dará el poder de respetar al otro y también de darse a respetar. De comprender cuando algo que les hacen o dicen no es correcto.

La próxima semana hablaré acerca de cómo poner límites y consecuencias en casa. Esto apoyará todo tu esfuerzo y te guiará a cómo hacer cosas de las que dudas.

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