El viaje de África… y su ansiedad

Esta es una historia que duró 2 años y tres meses. Todo comenzó gracias a varios ataques de pánico y a una alta ansiedad. Suena un poco fuerte esto, pero si no hubiera sido por ello no nos hubiéramos conocido.

Lo recuerdo bien, una chica de 20 años entro por la puerta de la consulta. Temerosa y con incertidumbre. Llego con mucho dolor, físico y emocional. Se la pasaba constantemente yendo al médico a revisiones.

La tristeza y la ansiedad eran emociones que aparecían constantemente al principio. La relación entre nosotras se convirtió en una relación de confianza y seguridad. Ella, poco a poco podía ir hablado de sus miedos o dificultades.

Cosas que no hablaba con nadie más.

Fue un viaje con muchos miedos, alegrías, dificultades, soluciones. Un viaje que vivimos cada una de una manera distinta. África (como quiere que la llame para mantener su confidencialidad) vivió un viaje muy movido, con mucho dolor, miedo, ira, pero también con mucha felicidad, tranquilidad y comprensión de sí misma.

Hoy fue nuestra última sesión juntas. Después de tanto tiempo juntas, África siente que ha logrado los cambios que necesitaba para estar mejor y tranquila consigo misma. Fue un momento de mucha alegría, amor y al mismo tiempo de tristeza y ternura.

Comenzamos a recordar el camino recorrido hasta hoy. No fue fácil, hubo muchas situaciones y emociones. Muchos conocimientos y muchas metas alcanzadas.

África logró conocerse mejor a sí misma.

Controló las “voces”  negativas (pensamientos y comentarios) que le atacaban tanto fuera cómo dentro, aprendió a gestionar su enfado y a decir NO a la gente. Lloró, rió, se frustró, gritó, se relajó durante las sesiones conmigo. Aprendió a escuchar a su cuerpo y a reconocer lo que este necesita. Consiguió dejar de quitarle importancia a sus problemas y dificultades dándoles una voz. Expresándolas en terapia y después fuera con la gente en quien confía.

Pintamos, hizo cajas de arena, aprendió visualizaciones para relajarse, utilizamos metáforas, transformó a su dolor en monstruo, centró todo su enojo en la arcilla, hicimos tantas actividades que no podíamos recordar todas. Comentaba que estas le ayudaron a poder ir aceptando sus emociones, sus defectos y comenzó a valorarse como persona.

Las relaciones con sus amigos y familia cambió. Logró relacionarse desde sus fortalezas y no desde sus miedos. Logro sentirse querida y capaz de poder hablar sus problemas. Solía ser una persona que se aislaba sobretodo cuando sentía mucho dolor emocional. Cuando el miedo, la tristeza, la ira, surgían en su cuerpo. No podía comprender porque el sentir esas emociones le podría ayudar a estar mejor. A lo largo del trabajo fue comprendiendo que no era tan malo sentirse así. Fue consciente en muchas ocasiones de por que su cuerpo necesitaba sentirse así, por lo que comenzó a aceptarlas y a sentirlas. Esto provocó que la intensidad de la emoción disminuyera.

 La ansiedad y los ataques de pánico desaparecieron.

Hubo momentos en los que sentía que no avanzaba, que estaba estancada ya que no decía lo que quería decir. Tuvo la fortaleza de escribírmelo en una carta, la cual me entregó en una sesión. Fue un momento clave para este viaje, ya que pudo quitarle peso a esta preocupación y pudimos encontrar soluciones a lo que estaba ocurriendo entre nosotras.

 Esta historia concluyó hoy. Después de recordar este viaje juntas, dónde compartimos nuestros sentimientos y agradecimientos hacia la otra. Se fue con una cartulina llena de momentos significativos, donde mirará su camino y sabrá todo lo que logró por sí misma.Se puede sentir orgullosa de este camino y de los resultados.

Todo empezó con un ataque de pánico y concluyó con una sonrisa y una lágrima.

Con la historia de África podemos ver que la ansiedad y los ataques de pánico desaparecen si estas dispuesto a comprender lo que sucede emocionalmente en tu cuerpo. Tú también puedes ser como África que logró no solo hacer que los ataques desaparecieran, sino conocerse a sí misma comprendiendo a su cuerpo, sus emociones y pensamientos. Es un camino que te llevará a la realización, al sitio donde quieres estar contigo mismo. Incluso puede ser más corto que el de África, depende del ritmo, de las experiencias y de la vida de cada uno.

Si tienes dudas acércate, pregunta todo lo que necesites saber. Aquí en Essentia Integral te puedo dar el apoyo que necesitas.

Nunca es tarde para querer cambiar.

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