Inteligencia Emocional

¡Se acabó!

La semana pasada fue la última sesión del taller de Inteligencia emocional que di en la “Asociación Torre de Hortaleza”.  Me dio tristeza que acabara el taller, los niños estaban reaccionando positivo a las actividades, aprendiendo acerca de las emociones y se empezaban a ver cambios en su conducta. Los niños mayores de 8-10 años eran más conscientes de las emociones que trabajamos. Les costaba identificarlas. Con los más pequeños fue un trabajo de conocimiento y detección de emociones.

Ha sido una experiencia con muchos retos y dificultades, pero también con alegrías. Me siento feliz y satisfecha de haber podido ayudar a estos niños a aprender más acerca de sí mismos. Ha sido un honor que los niños  me permitieran entrar en un pedacito de su vida,  por lo que les estoy muy agradecida.

Trabajamos varias emociones como el miedo, la alegría, la tristeza y la rabia. Las actividades las realicé con base en la Terapia de Juego. Las cuales se centraban en ser atractivas, diferentes, que no tuvieran relación con el trabajo escolar y que ayudaran a los niños a expresar sus sentimientos. Creamos un “círculo mágico” el cual daba una sensación de seguridad y pertenencia.

¿Sabes qué es la inteligencia emocional?

Ahora se habla mucho sobre esto,  ¿pero realmente sabemos de que trata? La inteligencia emocional trata sobre el poder fomentar las habilidades que permiten tomar conciencia de las emociones propias y de las de otras personas y aprender a regularlas. Esto se aplica tanto en adultos como en niños. Si un adulto no conoce sus emociones entonces será difícil que le pueda enseñar a un niño a poder tomar conciencia de ellas.

Las emociones se unen a nuestra cognición y conducta. Estas tres se relacionan e influyen de manera importante en la otra. Solemos tener patrones de acción emocionales que impiden que seamos conscientes de nuestras emociones para regularlas.
Muchas veces los niños suelen minimizar o evitar las emociones negativas que sienten, ya que subyace la idea de que son malas para el niño y hablar de ellas empeorará la situación. Puede recibir el mensaje de que las emociones no son importantes y es mejor pasarlas u olvidarlas. También existen conductas de burlas o castigos ante ciertas emociones, ej., “si lloras más por eso no juegas más” ó “eres un llorica”.

El niño puede cambiar su conducta si se le enseña a comprender sus emociones y a aceptarlas para así poder regularlas.

¿Cómo podemos ser más inteligentes emocionalmente?

  1. Practicar la capacidad de percibir las emociones. Esto incluye tanto emociones positivas como negativas. Para esto hay que prestar atención a nuestro estado interno.
  2. Verbalizar las emociones. Una vez que logramos percibir lo que sentimos, hay que poder expresarlas y ponerles un nombre. Esto puede ayudar a que la emoción no se intensifique.
  3. Reflexionar sobre las emociones. Pensar en lo que estamos sintiendo, no equivale a hacer juicios de valor sobre si lo que sentimos es bueno o malo, deseable o no. Esta reflexion requiere de tres pasos: determinar la causa; determinar mis alternativas (qué puedo hacer y cuales son las consecuencias); elegir mi manera de actuar.
  4. Regulación fisiológica. Este paso se puede lograr a través detécnicas apropiadas de respiración o relajación. Hay que tener en cuenta que se aplican estas no para controlarlas, sino para que no se desborden.

 

 

 

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