El miedo es una emoción que necesitamos como seres humanos, la cual nos ha ayudado a sobrevivir. Si no fuera por el miedo no existiría nuestra especie, ya que ante una amenaza no hubiéramos huido de ella. Primero reaccionamos temiendo al peligro, nuestro cuerpo genera sensaciones físicas de intranquilidad y desasosiego. Este mecanismo se activa cuando la amenaza es real o imaginativa.

El miedo impide que nos arriesguemos en situaciones en las que podríamos salir heridos. Ayuda a que los niños eviten situaciones peligrosas.

Todos sentimos miedo y es necesario para nuestra supervivencia, bienestar físico y emocional.

La infancia es la etapa de desarrollo donde el ser humano siente más miedos. Aparecerán y desaparecerán a lo largo del tiempo. Algunos autores como “Gutierrez, A. & Romero, P.” dividen el miedo infantil en tres rubros:

  1. Miedo adaptativo
    Son miedos que tienen una función protectora. Sin este miedo sería imposible sobrevivir.
  2. Miedo evolutivo
    Son miedos que aparecen en las etapas de desarrollo y tienen relación a la maduración neuropsicológica del niño. El manejo inadecuado de estos puede llevar a que se vuelvan más intensos y se conviertan en fobias.
  3. Fobias
    Son miedos irracionales y excesivos. Se convierten en sufrimiento para el niño y su familia. El no tratarlas puede llevar a una disfunción grave en el desarrollo del niño.

 Dentro de estos rubros podemos encontrar distintos tipos de miedo como:

  • Miedo a la oscuridad
  • Miedo a truenos y tormentas
  • Miedo a los animales
  • Miedos nocturnos
  • Miedo a extraños
  • Miedo a enfermedades y daño físico
  • Miedo escolar

Conocer los miedos que son comunes en las distintas etapas evolutivas ayuda a que podamos entender en que momento es normal que aparezca en nuestro hijo. Hay que tener en cuenta que es solo una guía y no una regla rígida. No todos los niños presentarán los miedos y dependiendo de la personalidad de estos la intensidad con la que los viva.

 

Miedos Evolutivos

  • Primera infancia (1-3 años)
    A partir de los seis meses de edad comienzan a experimentar miedos a extraños, a las alturas, a ruidos fuertes y a animales. Estos miedos son miedos adaptativos. A partir del año y hasta los dos años y medio se intensifica el miedo a la separación de los padres, aumentando el miedo a los desconocidos. Es normal que desaparezcan progresivamente. Aunque en algunos casos pueden perdurar hasta la adolescencia y edad adulta manifestándose a través de la timidez.
  • Etapa preescolar (3 a 5 años)
    En esta etapa se mantienen los miedos de la etapa anterior. Aparecen los miedos a los monstruos, la oscuridad, los fantasmas, algún personaje de cine o a los animales.
  • Etapa escolar (6 a 11 años)
    Los miedos son más realistas y específicos. Desaparece el temor a seres imaginarios. En esta etapa encontramos miedos al daño físico, a los accidentes, sangre e inyecciones, heridas, enfermedades, muerte y a la separación o divorcio de los padres.
  • Pubertad (12 a 15 años)
    En esta etapa los miedos se presentan como preocupaciones relacionadas con las relaciones sociales, como a la crítica, al rechazo, amenazas, cambio de imagen y aceptación.
  • Adolescencia
    Perduran los miedos de la pubertad y aparecen los que están relacionados a su mundo interno, el rendimiento personal, logros académicos y reconocimiento de los demás.

El miedo también puede ser aprendido. En algunos estudios realizados en España encontraron que los padres con trastornos de ansiedad suelen tener hijos con miedos y ansiedad. Los niños aprenden lo que viven en su entorno, sobretodo lo que hacen las figuras significativas como los padres.

En los niños los miedos se expresan cómo imágenes de la crisis y los sufrimientos que están en su interior. Las amenazas imaginarias, como los monstruos, son representaciones simbólicas del miedo a la separación, al divorcio de los padres, a la muerte, entre muchos otros. Hay que ayudar al niño a poder hablar acerca de su miedo, son paciencia, sin críticas. Podemos apoyarlo a que lo dibuje y nos lo cuente. Los cuentos metafóricos son un buen recurso para que los niños puedan ir entendiendo lo que les sucede indirectamente.

A veces es importante la mano de un psicólogo infantil para ayudar a que puedan expresar sus miedos, sobretodo si ves que esta sufriendo y la esta pasando mal.

 

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