¿Qué te viene a la mente cuando piensas en depresión? ¿Para ti qué es la depresión?

Podría comenzar a describir las explicaciones psiquiátricas de lo que es la depresión, pero creo que eso solamente nos limita a diagnosticar y a encasillar a la persona en una enfermedad.

En la sociedad hemos incluido en nuestro vocabulario la palabra depresión y la utilizamos con total libertad y sin prejuicios. Pero ¿que pasa cuando conocemos a alguien con depresión? ¿reaccionamos de la misma manera?

Hace unos días comentaba con una amiga acerca de la importancia de quitar los estigmas en la salud mental. Ella me decía: “la gente en las redes sociales comparte situaciones difíciles e intimas de enfermedad, ejemplo, cómo si su madre ha superado el cáncer de mama. Pero nadie comenta acerca de si un amigo ha logrado salir de una depresión o de una esquizofrenia.” Los estigmas que existen influyen bastante en las creencias y valores de la sociedad, provocando discriminación hacia los demás. La vergüenza y el miedo a ser atacado o mal visto por los demás es el motor para pensar si compartimos nuestra situación en las redes sociales o no.

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El hablar libremente de esto con la sociedad provoca sentimientos de vergüenza, miedo, ira y sobretodo incomprensión. Miedo a ser juzgado y etiquetado, vergüenza a que te hagan sentir menos o seas una carga para los demás e ira por la incomprensión y poca empatía de los otros. Lo que necesita la persona en ese momento es todo lo contrario.

La depresión es un tema con el cual he convivido muy cerca y en estos momentos de mi vida he retomado el contacto. Una persona muy cercana a mí esta deprimida. La tristeza, el vacío y la confusión se han convertido en sus acompañantes de camino por estos momentos en su vida. Es algo que él no había vivido nunca. Le llevó tiempo darse cuenta de lo que sentía y sobretodo el poder aceptarlo. Esto nos pasa a todos los que hemos vivido situaciones complicadas y nuestra manera de afrontarlas ha sido con una tristeza profunda. Cada uno vive la depresión de una manera distinta.

A mí me ocurrió el primer año que llegué a Madrid. Me separé de mi familia, con una ilusión enorme por aprender y conocer, por crecer como persona y profesional, pero nunca se me ocurrió que no iba a ser tan fácil emocionalmente como yo pensaba. Había días que me sentía sola, la soledad era mi mejor amiga, la cual me hacía sentir desanimada y triste. No me daban ganas de salir y hacía que el conocer gente fuera más difícil para mí. Nunca había estado sola conmigo misma, y eso no era fácil. Por suerte tuve el cariño de mi familia, aunque estuvieran cruzando un océano. Esto me ayudo a buscar ayuda, me apoyaron para que pudiera darme cuenta que era normal por lo que estaba pasando y que necesitaba a un experto para que me ayudara a comprenderlo. El trabajo personal que realicé durante ese año fue imprescindible para que yo pudiera encontrar soluciones a esas emociones. Me ayudó a conocerme mejor y a comprender que es lo que me sucede. Por suerte con el apoyo que recibí de mis seres queridos, nunca me sentí avergonzada de lo que estaba viviendo. Al contrario, me sentía afortunada de poder pasar por eso con ellos a mi lado. La soledad dejó de ser mi mejor amiga, se convirtió en una conocida que volvía pocas veces de visita.

Hoy quiero escribir acerca de mi experiencia como acompañante durante estos procesos difíciles. El ver a otra persona, sobretodo a alguien que quiero tanto, sufrir de esa manera me duele. He aprendido de mi propia experiencia a saber como reaccionar y comportarme cuando un ser querido esta deprimido. Quiero compartir esto con ustedes.

6 maneras de estar presente para el otro durante una depresión

  1. ESCUCHA ATENTAMENTE. El poner atención a todo lo que quiere compartir contigo es muy importante. Te considera una persona en la que confía plenamente. El sentirse escuchado es fundamental para que pueda expresarse y vaya dándose cuenta de lo que le sucede.
  2. EXPRESA TU CARIÑO. Demuéstrale cuanto lo quieres. Si eres una persona cariñosa físicamente, dale abrazos, besos, muestras de cariño con las que ambos se sientan cómodos. También puedes demostrárselo de distintas maneras, como haciéndole la cena si no lo sueles hacer. Consiéntelo.
  3. BUSCA A ALGUIEN QUE TE APOYE. El tener a otra persona con la que puedas hablar de cómo te sientes en cuanto a la situación es muy importante. Obviamente es imprescindible que encuentres a alguien que mantenga la confidencialidad de lo que le cuentas para que tu ser querido no se sienta más avergonzado de lo que ya esta.
  4. EXPRESA TUS SENTIMIENTOS. La expresión de sentimientos es fundamental para que tu estés bien. Porque sino se convertirá en una situación aún más complicada. Sobre todo la expresión de la frustración o impotencia. Habrá días que sientas que no puedas más, que tu paciencia se acabe. No dejes que influyan en tu manera de estar en el mundo. Siempre recuerda que tienes que cuidarte a ti para poder estar con los demás. No lo expreses con él, esto hará que sus preocupaciones crezcan y le costará entenderte, porque él no quiere hacerte daño, todo lo contrario.
  5. NO LO PRESIONES PARA QUE HAGA ACTIVIDADES. Esta situación puede provocar en nosotros sentimientos de inadecuación, de no saber como lidiar con el problema. Por lo que le insistimos que haga cosas, que salga a hacer ejercicio, que vaya a convivir con sus amigos, le tenemos el día planeado. Hay que tener en cuenta que la energía que tienen es bajita y no les apetece hacer tantas cosas. Podemos proponerle hacer alguna actividad juntos que igual le guste y acepte.
  6. NUNCA DEJES DE QUERERLO. Esto es esencial. El amor que le tienes es el motor para seguir apoyándolo en todo momento, sobretodo en los momentos más difíciles. No dejes que tus sentimientos empiecen a influir en el amor que tienes por la otra persona. Por eso es importante cuidarnos a nosotros mismos.

No permitas que el estigma de una palabra, como “depresión” influya en tu comportamiento y en tu manera de ver a los demás. El juzgar y discriminar a alguien sólo hace que contribuyamos a la intolerancia social, en lugar de promover el respeto y la aceptación del otro tal y como es.

Esto influye en lo que enseñemos a nuestros hijos y si queremos un mundo mejor, empecemos por cambiar nuestro comportamiento. Una persona puede tener sentimientos y síntomas de una depresión, pero no ES la depresión. No solemos verlo como algo separado. La persona no se CONVIERTE en la depresión, simplemente se siente así en este momento de su vida.

Estoy orgullosa de todas las personas que han pasado por una depresión y han podido tener el apoyo y la fuerza para lidiar con ese mundo de emociones y dificultades, aprendiendo de sí mismos. Son personas que logran aceptar sus sentimientos tanto “positivos como negativos” y han obtenido los conocimientos necesarios para lidiar con los “negativos” que son los más presentes.

Quiero agradecer, a las personas que han pasado por estas situaciones, por enseñarme a saber dar el apoyo que necesitan, por empujarme a conocerme más y a no temer que me pueda ocurrir. Gracias por darme la oportunidad de estar ahí y de ser alguien de confianza en los momentos de mayor dificultad. Gracias por su honradez y su vulnerabilidad. Por demostrarme que es difícil pero que se puede continuar viviendo y disfrutando de la vida. Son piedras en el camino que aparecen para decirnos algo, y cuando las escuchamos suelen desaparecer rápidamente.

Gracias por no cambiar cómo son y por permitirme quererlos. ¡Gracias!

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