La ansiedad es una emoción que todas las personas sienten, es parte de un mecanismo básico de supervivencia y es una respuesta a situaciones inesperadas, nuevas o amenazantes.

Una reacción de ansiedad normal es, por ejemplo, sentimos un hormigueo en el estomago cuando vamos a una entrevista importante, una sensación de tensión cuando nuestro jefe esta enfadado o taquicardia cuando nos sentimos amenazados.

La ansiedad nos lleva a la acción, nos hace confrontar situaciones amenazantes y nos prepara para escapar. En otras palabras, es una emoción que nos lleva hacia la adaptación y preservación, nos ayuda a tener un buen desempeño.

 

Actualmente, el trabajo y la rutina diaria provocan altos niveles de estrés y cuando estos niveles no se resuelven se transforman en ansiedad. Los niños y adolescentes también lo viven.

 

Los ataques de pánico, actualmente son más comunes en adolescentes, especialmente cuando tienen una gran carga académica. Estrés y sentimientos de vació aparecen como una llamada de atención de lo que esta sucediendo en nuestro cuerpo internamente. Cuando ignoramos estas señales, los niveles de ansiedad aumentan. Causando nuevos síntomas que emergen como la taquicardia, disminución en la respiración, mareos y sentimientos de desmayo.

 

Los doctores constantemente dan ansiolíticos a la persona ansiosa, peros estos no solucionan todas las dudas sobre lo que esta atrás de estos síntomas. Lo que harán será paliar las respuestas del cuerpo ante estímulos. Por lo que un trabajo multidisciplinario tendrá más éxito.

 

Las personas con ansiedad pueden presentar ataques de pánico. Como Francesetti (2005) reconoce, “los sujetos afectados por los ataque de pánico inesperados describen normalmente el miedo como intenso y refieren que han pensado que estaban en peligro de morir, de perder el control, tener un infarto de miocardio o un ictus, o de ‘enloquecer’. Refieren también un deseo urgente de huir de ese lugar en el que se está manifestando el ataque.”

Después de vivir la primera crisis física, los sujetos no son capaces de explicar lo que les esta sucediendo y concibe un miedo intenso a la idea de revivirlo. Perder el control de su cuerpo es lo que temen más.

 

¿Qué necesitan las personas con ataques de pánico?

Necesitan un sitio seguro donde puedan expresar lo que les esta sucediendo sintiéndose aceptados, comprendido y apoyados. Lo que más desean es deshacerse de los ataques inesperados y poder ganar nuevamente el control de la situación. La mayoría de pacientes pueden describir perfectamente lo que sienten y lo que sintieron en su cuerpo en ese momento. Episodios que se repiten con lo que los hacen sentir “locos”. Empiezan dudando en sí mismos y en sus capacidades. Su autoestima es afectada o se dan cuenta que ha disminuido con los ataques.

 

¿Qué significa el apoyo en un entorno terapéutico?

El apoyo implica una buena comunicación, escucha, empatía, límites y comprensión. Es darle a la persona un “suelo” seguro donde pisar. Es crear una relación de confianza con la que ellos pueden contar, sobretodo en los peores momentos de su vida. La terapia puede darles el apoyo que necesitan mientras que aprenden acerca de sí mismos y desarrollan estrategias más eficientes para lidiar con su mundo.

 

Si estas teniendo altos niveles de estrés, intenta reducirlos tomándote más tiempo para ti, practicando actividades de auto cuidado como yoga o meditación, pensar en lo que te hace estar estresado y encontrar soluciones a esto.

Altos niveles de estrés se pueden convertir en síntomas de ansiedad, haciéndote sentir peor y los ataques de pánico pueden aparecer. Tomando el control de tu vida y de los estresores en ella podrás prevenir la ansiedad creando un estilo de vida más saludable.

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