¿Es idónea la manera en que nos comunicamos actualmente? ¿Se ha simplificado y abreviado? ¿Logramos hacer que el receptor entienda el mensaje?

La Real Academia Española define comunicación como:
1. f. Acción y efecto de comunicar o comunicarse.
2. f. Trato, correspondencia entre dos o más personas.
3. f. Transmisión de señales mediante un código común al emisor y al receptor.

Eniños troncon la sociedad se conocen dos tipos de comunicación, la verbal y la no verbal (expresiones corporales).
El filósofo M. Merleau-Ponty mencionaba que “el cuerpo es constituyente tanto de la apertura perceptiva al mundo como de la «creación» de ese mundo”. Además, sostenía que “la mente está en el cuerpo y llega a conocer el mundo a través de lo que captamos en el espacio externo, las relaciones entre los objetos y nuestra relación con ellos mediante nuestro lugar en el mundo y nuestro paso por él.”

¿A qué se refiere M.Merleau-Ponty con esto?
Habla acerca de la importancia que tiene nuestro cuerpo respecto a lo que percibimos del entorno a través de los sentidos y lo que creamos en nuestra mente, es decir: la experiencia.
Los sentidos nos ayudan a entender el mundo, hacen que nuestro cuerpo reaccione a estímulos. Nuestra mente ayuda a encontrar un significado a estas reacciones. A través de este mecanismo es como aprendemos y como nos comportamos.
Todo esto es parte de la comunicación no verbal, la cual olvidamos en ocasiones que existe, y que es la que más influye en nuestro comportamiento.

Psicólogos de la Universidad de Virgina, Estados Unidos, comentan que es importante ser sensibles a la comunicación no verbal, ya que ésta puede sugerir significados totalmente diferentes a lo que se expresa. Muchas veces los niños dicen cosas, pero su cuerpo exterioriza lo contrario.
Por lo que es importante no sólo escuchar las palabras, sino “escuchar” también a su cuerpo. (Ej; Hector se cae al suelo. Se lastima una rodilla. Al preguntarle si esta bien, si le duele, contesta que no le duele, que esta bien, pero su cuerpo esta encogido, su cara esta contraída, arrugada, sus puños están cerrados. Lo cual nos muestra que tiene dolor). Muchas veces decimos cosas que no sentimos para asombrar al otro, por miedo a lo que pueda pasar o porque simplemente no somos conscientes de ello, no nos damos cuenta de lo que pasa.

Dentro de la comunicación es importante que cuando comuniquemos algo a los demás lo realicemos con afirmaciones “yo” y se hable de sentimientos. Estas afirmaciones crean confianza en la relación. Ej: “yo me siento triste”.

Es primordial que antes de hablar con cualquier persona, sobre todo con los niños, tengamos su atención. Para obtenerla es recomendable que el contacto visual sea a la misma altura (es decir, tener la mirada a la misma altura que la otra persona), así, sobretodo los niños, se sentirán más comprendidos y menos intimidados, por lo que mantendrán durante más tiempo su atención.

Nuestro tono de voz es importante, tiene que ser un tono serio acompañado por un lenguaje corporal coherente. Hay que recordar que también se aprende de nuestras expresiones corporales.

También hay que demostrar que estamos dispuestos a escuchar, que el otro puede encontrar un espacio para expresarse. Esto lo podemos hacer utilizando palabras y acciones amables que ayudan a alentar y a apoyar. La empatía es una herramienta poderosa para comprender lo que nos quieren decir.
Recordemos que el afecto, como compartir sonrisas y abrazos, es parte muy importante en la comunicación.

Hay que ser siempre sinceros, abiertos, claros y directos en lo que queremos comunicar, teniendo siempre en cuenta lo sentimientos de los demás. La manera de comunicarlo afectará o no al receptor. El mentir y esconder esos sentimientos, comportamientos y pensamientos no ayuda a la confianza en la relación.

Con los niños lo más importante de todo es que nunca les hablemos como si no entendieran. Los niños comprenden mucho más de lo que los adultos creemos. El que no lo puedan expresar verbalmente, no significa que no lo comprenden.
Estos consejos ayudan para poder tener una buena comunicación con todas las personas con las que nos relacionamos. Hay que detectar nuestras dificultades y ponernos a trabajar en ellas. Cuando la comunicación mejora, la relación también.
Últimamente me he encontrado con problemáticas entre padres e hijos que la mayoría de las veces han sido causadas por falta de comunicación. Creo que esta dificultad no sólo se presenta en relaciones de padres e hijos, sino que también la encontramos entre adultos (amigos, parejas). Un ejemplo: Una madre me comenta que no sabe como solucionar la pelea diaria que tiene con su hijo para hacer los deberes de la escuela. Menciona «se ha vuelto una rutina, yo le grito, él me grita y no hace nada. Estoy desesperada, ya no se que hacer.» Escucho atentamente y le pregunto: «¿Le has preguntado a tu hijo cómo pueden solucionar esta situación? ¿Sabes porqué no quiere hacer los deberes? Supongo que a él tampoco le gusta que su madre le grite todos los días». Ella enseguida me contesta: «¡Qué buena idea! No lo había pensado.»
En el ejemplo podemos ver lo que puede suceder cuando no hablamos con nuestros hijos. Esto también sucede con nuestra pareja, hermano o amigo. Cuando damos cosas por hecho y no escuchamos su opinión. La vida apresurada en la sociedad nos ha impulsado a que simplifiquemos lo más que podamos nuestra comunicación escrita, lo cual ha influido no sólo en nuestra comunicación verbal sino también en prestar la atención necesaria a esa comunicación no verbal. Tomémonos el tiempo para escuchar y para transmitir lo que queremos.
Me gustaría terminar con una frase de Emma Thompson: “Cualquier problema, grande o pequeño, dentro de la familia, parece siempre empezar con una mala comunicación. Alguien no esta escuchando.”
(Any problem, big or small, within a family, always seems to start with bad communication. Someone isn’t listening.)

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